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Conceptos básicos

1. La jubilación: un concepto presente y futuro

La jubilación es el momento en la vida del trabajador en el que cesa su actividad laboral para abrir una nueva etapa, prevista en el tiempo, pero que, como todo cambio, genera incertidumbres.

Los dos aspectos mencionados son importantes:

Existe una edad marcada, en la que alcanzaremos la jubilación, por lo que éste no es un hecho inesperado, sino todo lo contrario. Saber con antelación la edad a la que nos jubilaremos nos ayuda a poder planificar mucho mejor este momento, y ayudar a que disminuyamos al máximo una de las principales incertidumbres, la económica.

Los ingresos y necesidades que marcarán esta nueva etapa son un aspecto fundamental, pero no el único. También nos enfrentaremos a cambios sociales, asumiendo un rol distinto y quizás modificando nuestras prioridades. Por todo ello, la jubilación no es sólo importante en el futuro, también lo es en el presente, y su correcta planificación nos ayudará a poder disfrutar más y mejor de ella.

2. Qué es una pensión

Si buscamos el significado de la palabra ‘pensión’ en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, nos encontramos con ocho definiciones distintas. Aunque la más importante -y la que nos interesa- es precisamente la primera: “Cantidad periódica, temporal o vitalicia, que la Seguridad Social paga por razón de jubilación, viudedad, orfandad o incapacidad”.

En dicha definición se concretan aspectos claves que es importante definir:

  • Cantidad periódica: la prestación pública por jubilación en España consiste en pagos periódicos, a diferencia de otros países, donde al llegar la edad de jubilación se paga un capital que será administrado por el propio pensionista.
  • Temporal o vitalicia: como regla general, en España las pensiones de jubilación tienen una duración indefinida, aunque hay algunos casos, como las pensiones que cubren cuidados en caso de enfermedad, que son temporales.
  • No sólo cubren la jubilación: existen otros supuestos en los que el Estado otorga una pensión como la viudedad, orfandad o incapacidad.
  • Hay que tener una relación con la Seguridad Social: además de otros requisitos, se resume en haber cotizado durante un mínimo de años.

Todo trabajador -asalariado o autónomo- en los distintos regímenes que haya cotizado por trabajar lo mínimo establecido por la Ley recibirá una pensión en una cuantía que dependerá de lo que trabajador y/o empresa hayan pagado por ello.

3. Pensión y Jubilación: ahorro, gasto, inversión o ingreso

Todos nos jubilaremos y recibiremos una pensión pública que tendrá el objetivo de cubrir nuestras necesidades en dicha etapa. Pero esperar a que llegue ese momento para saber qué vamos percibir no es una decisión inteligente. ¿Y si la pensión pública no es suficiente?

Hoy en día la incertidumbre es aún mayor debido a lo cambiante de la situación actual. La esperanza de vida sigue creciendo, por lo que la población pensionista cada vez es mayor y vive más años. Por tanto, los recursos necesarios para atender a los pensionistas serán cada vez mayores. Tendremos una pensión pública, pero desconocemos a cuánto ascenderá, y si podremos cubrir con ella todas nuestras necesidades.

Pero si la incertidumbre es tu enemiga, la planificación para la jubilación es tu aliada. No pienses en la jubilación como un momento lejano, sino como una necesidad presente a la que hay que dedicar tiempo y dinero. Una de las formas más sencillas de hacerlo es la creación de un presupuesto de gastos e ingresos: al igual que planificamos el pago de recibos, seguros, impuestos o viajes, podemos destinar una cantidad de nuestros ingresos a preparar nuestra jubilación. Pero, a diferencia de las otras partidas, ese dinero no se “pierde”, es un ahorro a largo plazo o inversión.

La diferencia entre ambos conceptos la marcamos nosotros mismos en nuestra planificación para la jubilación. Si optamos por productos de riesgo que generen una ganancia (o pérdida) desconocida será una inversión, si lo hacemos productos seguros en los que siempre se suma un tipo de interés sin perder lo aportado será ahorro.

Por último, debemos mencionar la última etapa, que es cuando la jubilación se convierte en un ingreso. Si a nuestra pensión pública le añadimos lo que hayamos logrado con nuestra planificación para la jubilación, obtendremos unos ingresos adicionales que la complementen, y nos permitan disfrutar de esta etapa como merecemos después de muchos años de trabajo.

¿Quieres saber más?
La jubilación a lo largo de la vida

Aunque siempre sujetos a alteraciones y eventualidades (desempleo, enfermedad…), en la mayoría de los casos hay ciertos hitos esperables que nos llevan a ir modificando en el tiempo el concepto que tenemos sobre la jubilación y la planificación financiera.

Entre los 20-30 años, cuando nos incorporamos al mercado de trabajo, vemos la jubilación como algo muy lejano. Los ingresos no suelen ser altos, pero tampoco los gastos o inversiones son muy elevados. El trabajador debe empezar a familiarizarse con el mercado de trabajo, aprender a interpretar la nómina y conocer conceptos como las aportaciones a la Seguridad Social, que serán la base a nuestra pensión pública. Aunque aún no se apueste por la planificación para la jubilación, sí deben familiarizarse con conceptos como el control de los ingresos y gastos, y ser conscientes de la importancia del ahorro.

Entre los 30-40 años, nos consolidamos en el mercado de trabajo y tomamos decisiones financieras más importantes como la adquisición de la vivienda. Ésta en muchas ocasiones desvía del foco de atención la planificación para la jubilación, mucho más necesaria de lo que pensamos. De hecho, este hito -junto con otros como formar una familia o tener hijos- deberían llevarnos a apostar más por productos de ahorro y previsión, entre los que se incluyen los de jubilación.

A partir de los 50 años, momento que puede coincidir con el fin del pago de la hipoteca -o quedan pocos años para ello- se percibe más cercana la jubilación. Es el momento en que muchos empiezan a pensar e invertir en ella. Hacerlo -sea cuando sea- siempre es positivo, pero empezar antes ofrece muchas ventajas.

A los 60 años llega el momento de empezar a hacer cálculos. Ya podemos estimar mejor a qué edad nos jubilaremos, si cumplimos todos los requisitos para obtener el 100% de una pensión pública, e incluso su cuantía. Si ya llevamos años planificando y trabajando con vistas a nuestra jubilación, ahora es el momento de tomar medidas para consolidar todo lo ahorrado y, si se puede, mejorarla.

Cuando llega la edad de jubilación llega el momento en el que todos nuestros ahorros o inversiones se convierten en ingresos. Debemos decidir cómo cobrar nuestro ahorro complementario y, si es en forma de renta, como suele ser generalmente en España, dicha renta debería haberse convertido en el complemento perfecto para cubrir todos nuestros deseos y necesidades durante la jubilación.

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