Nationale Nederlanden

La planificación de la jubilación

1. La jubilación - una inversión dentro de tu presupuesto familiar

La planificación económica de la jubilación debe tener como base un análisis continuo de nuestras necesidades, que debemos realizar con relativa frecuencia. Esto es así porque nuestros condicionantes van cambiando y con ello los objetivos, ingresos y gastos también varían de forma importante, es decir, deben formar parte de nuestro presupuesto de ingresos y gastos.

Debemos añadir lo que destinemos a complementar nuestra pensión como si se tratara de un gasto más, una obligación que tenemos que pagar mes tras mes equiparándolo a recibos, seguros o impuestos. Hacerlo así nos permitirá:

  • Que de forma obligada estemos destinando un dinero a nuestra jubilación
  • Que lo hagamos de forma dinámica, maximizando cuando sea posible las aportaciones y reduciéndolas cuando tengamos algún gasto imprevisto o cambio de circunstancias familiares (pérdida de trabajo, nacimiento de un hijo…)

Si de esta forma determinamos que podemos ir dedicando dinero a complementar nuestra jubilación, tampoco debemos de dejar de chequear el resultado de nuestro esfuerzo:

  • Qué capital llevamos constituido
  • Qué rendimientos podría generar
  • Qué cantidad queda pendiente para nuestro objetivo marcado
Marcar un objetivo de ahorro

El ahorro objetivo marcado estará supeditado por el nivel de vida acumulado, sin olvidar los gastos relevantes que tengamos planificados y un porcentaje para futuras grandes contingencias como la dependencia. Este objetivo no sólo se consigue con las aportaciones, también con la rentabilidad que éstas generan.

2. La planificación del tiempo necesario para preparar tu jubilación

La capacidad de ahorro, es decir, que después de cubrirlos gastos básicos nos quede dinero disponible, nos marcará el momento en el que podemos comenzar a complementar nuestra pensión de forma privada. Por ello, cuanto antes podamos realizarlo mejor, aunque la cantidad sea pequeña. Debemos apostar por algún producto para la previsión por varios motivos:

  1. Son productos orientados al largo plazo.
  2. Pueden generar rentabilidad desde la primera aportación
  3. Permiten optar por productos de mayor riesgo, especialmente en los primeros años de vida del producto
  4. Para un mismo objetivo de capital final, cuánto antes empieces, menos tienes que pagar cada año

En resumen, si comienzas a ahorrar cuando queden 30 años o más para tu jubilación, el esfuerzo ahorrador a realizar año a año será menor que si lo retrasas, acumulas ahorro durante un mayor período de tiempo y conseguirás una mayor rentabilidad, a la vez que te permitirá poder elegir entre más productos.

Perfil de riesgo

Las opciones disponibles debemos siempre contrastarlas con nuestro perfil de riesgo. El perfil de riesgo define nuestra capacidad y actitud de tolerar pérdidas que puedan ocurrir en las inversiones. Si no queremos tener pérdidas, aunque empecemos a ahorrar con mucho tiempo de antelación, debemos apostar sólo por productos que garanticen nuestro capital. Si somos más tolerantes y tenemos un plazo amplio, sí se puede optar por productos de más riesgo.

3. Rentabilidad y seguridad

La rentabilidad de las inversiones va muy ligada al concepto de riesgo, y viceversa. En circunstancias normales, cuanto más riesgo se esté dispuesto a asumir, más rentabilidad se puede obtener, pero también son mayores las pérdidas potenciales.

Pongamos por ejemplo la Bolsa. Si analizamos por ejemplo su rentabilidad a 20 años y la calculamos de forma anual, superará a otros activos considerados seguros como un depósito bancario. Pero si inviertes en un horizonte temporal más corto, por ejemplo, cinco años, y te ves afectado por una crisis financiera como la que acabamos de vivir, lo que obtienes son pérdidas. Es decir, tener un largo plazo de inversión, nos permite apostar por productos con inversiones más arriesgadas.

Adecuar la inversión al tiempo restante para tu jubilación

A medida que se acerque el momento de la jubilación, es necesario proteger el ahorro acumulado, consolidarlo, eligiendo productos de menos riesgo. El objetivo es reducir las posibilidades de pérdidas -o incluso eliminarlas- para asegurar todo lo ahorrado y ganado en los años de preparación para la jubilación.

En este sentido, la movilización de derechos de los planes de pensiones puede ayudarnos. Podemos cambiar de plan todas las veces consideremos, sin necesidad de tributación. Así, por ejemplo, si tenemos muchos años por delante hasta nuestra jubilación, podemos optar por planes que invierten en Bolsa, para tratar de alcanzar una mayor rentabilidad, y años más tarde trasladar los derechos a otro producto de menos riesgo, que no comprometa nuestros ahorros y sin tener que pagar impuestos hasta que llegue el momento del cobro.

En este sentido, la movilización de derechos de los planes de pensiones puede ayudarnos. Podemos cambiar de plan todas las veces consideremos, sin necesidad de tributación. Así, por ejemplo, si tenemos muchos años por delante hasta nuestra jubilación, podemos optar por planes que invierten en Bolsa, para tratar de alcanzar una mayor rentabilidad, y años más tarde trasladar los derechos a otro producto de menos riesgo, que no comprometa nuestros ahorros y sin tener que pagar impuestos hasta que llegue el momento del cobro.

4. ¿Cuándo puedo cobrar lo que he ahorrado?

Los planes de pensiones son productos financieros con un objetivo finalista, que es conseguir un capital cuando se alcanza la circunstancia objetiva por la que fue creado: la jubilación o asimilada (jubilación anticipada derivada del cese no voluntario en el trabajo por despido objetivo o desaparición del empleador). Existen otros dos hechos objetivos que también llevan al cobro, como son la incapacidad y el fallecimiento del beneficiario. En este último caso, los derechos se transmiten a los herederos.

Por este motivo, los productos privados para la jubilación como planes de pensiones individuales (PPI) o planes de previsión asegurados (PPA) son ilíquidos (indisponibles), salvo en supuestos específicos mencionados. Pero cabe detallar también una serie de supuestos excepcionales en los que también sería posible disponer del capital antes de la jubilación:

  • Si eres desempleado de larga duración, debidamente inscrito, que no cobres una prestación contributiva.
  • Si tienes una enfermedad grave, siempre que no dé lugar a la percepción de una prestación por incapacidad permanente en cualquiera de sus grados.
  • También se ha ampliado hasta mayo de 2017 poder rescatar en caso de desahucio, siempre que puedas pagar la deuda y paralizar el mismo gracias a las cantidades aportadas en el plan de pensiones

Por último, en virtud de una modificación introducida en enero de 2015, a partir del 1 de enero de 2025 y bajo determinadas condiciones también se podrán rescatar las aportaciones de más de 10 años de antigüedad (de acuerdo con las especificaciones establecidas en el plan de ahorro).

5. Fiscalidad

Hay que distinguir dos momentos: el de las aportaciones, es decir, desde que hemos contratado el producto hasta la jubilación, y el del cobro, cuando ha llegado la jubilación y cobramos todo lo ahorrado a lo largo de la vida del producto.

Aportaciones

La mayoría de los productos, como planes de pensiones o planes de previsión asegurados (PPA), nos permiten acceder a una importante bonificación fiscal, ya que las aportaciones se reducen de nuestra base imponible del impuesto. Es decir, si aportamos por ejemplo 5.000 euros, éstos se restan de lo que hayamos ganado por trabajo o actividad profesional si somos autónomos.

Eso sí, existen unos límites que son de 8.000 euros anuales o del 30% de nuestra base imponible de trabajo/actividades profesionales o económicas -siempre el menor de ambos conceptos. Para el cómputo de este límite se considerará el total de aportaciones a todos los sistemas de previsión social (planes de pensiones individuales y de empleo, PPAs, etc.)

Existe una excepción en los Planes individuales de Ahorro Sistemático (PIAS) cuyos beneficios fiscales se aplican en el momento del rescate.

Cobro

Se trata de recuperar el dinero que hayamos generado como si se tratara de un rendimiento de trabajo o de actividad profesional. Esto significa que pagaremos impuestos.

Como hemos mencionado, existe un caso especial en los PIAS: estos productos no tienen beneficios en las aportaciones, pero sí una reducción de hasta el 40% de tributación en el momento del cobro siempre que este se instrumentalice en forma de renta.

6. Cobro: renta, capital o ambas cosas

Hay diferentes formas de cobrar el dinero que se ha ahorrado: cobrar todo de golpe (capital), cobrar por partes (renta), o una forma mixta (parte capital y parte renta). La renta puede ser temporal (con una determinada fecha límite de fin) o vitalicia (hasta la muerte del beneficiario).

¿Quieres saber más?
Qué capital recibiré en función de cuándo empiece a ahorrar

Aunque percibamos lejos la jubilación, empezar a planificarla y destinarle dinero lo antes posible nos permite conseguir metas mayores y más fácilmente. Por ejemplo, si invertimos 100 euros al mes en un plan de pensiones que tiene una rentabilidad media anual del 5%, el resultado es muy distinto si empezamos a los 30, 40 ó 50 años:

A los 30 años, quedan 37 años para la jubilación: capital final de: 128.050 euros

A los 40 años, quedan 27 años para la jubilación capital final de 68.318 euros. Retrasar 10 años la edad de inicio supone recibir un 47% menos

A los 50 años, quedan 17 años para la jubilación: capital final de: 32.052 euros. Retrasar otros 10 años la edad de inicio supone recibir un 75% menos

Subir