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Por qué hacer ejercicio de más también puede ser perjudicial para la salud Por qué hacer ejercicio de más también puede ser perjudicial para la salud

Consecuencias del sobreentrenamiento

Es necesario poner las medidas adecuadas para que ejercicio sea sinónimo de salud y bienestar, y no de lo contrario

Por qué hacer ejercicio de más también puede ser perjudicial para la salud

Una de las claves está en adecuar el entrenamiento a la forma física del deportista, y aumentar las horas de preparación y esfuerzo de forma paulatina

Nadie duda de los beneficios que la actividad deportiva reporta a la salud, siempre y cuando esta se realice con una pauta adecuada y control médico. Debe ser obligatorio realizar un chequeo médico antes de comenzar una actividad deportiva y repetirlo regularmente para detectar cualquier problema.

Existen perjuicios que puede acarrear una actividad física excesiva, el conocido como sobreentrenamiento. Son varios los factores que intervienen en el mismo, no exclusivamente la cantidad de horas que se dedique al deporte. Por ejemplo, el estado físico del deportista. Se debe adecuar el entrenamiento a la forma física, y aumentar las horas de preparación y esfuerzo de forma paulatina.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS), establece unos mínimos de ejercicio para una persona adulta (de 18 a 64 años), sin dolencias, para que abandone sus hábitos de vida sedentaria. Este punto óptimo se establece en 150 minutos semanales, algo más de 20 minutos diarios, que se pueden aumentar al doble, si la actividad física es moderada, como pasear. Todo ello siempre combinado con una dieta saludable.

Este tope causa controversias. La propia British Medical Journal considera que las recomendaciones de la OMS son insuficientes y eleva las recomendaciones hasta unas 2 horas de media en actividad física moderada al día y sobre una hora de actividad física si esta es intensa ¿Pero cuál es el máximo? Depende de cada caso, pero siempre que este exceso de ejercicio cause algunos de los problemas de salud que se describen.

Consecuencias del sobreentrenamiento

El problema más grave es el desgaste muscular. Con cada actividad deportiva se produce el desgaste de algunos tejidos con el fin de construir otros para afrontar una próxima actividad deportiva. El problema se produce cuando no se concede al organismo tiempo a descansar para que se produzca esta renovación. Si esto se prolonga en el tiempo puede acabar en una dolencia grave llamada rabdomiolisis: las fibras de los músculos esqueléticos empiezan a disolverse y llegan células de mioglobina al corriente sanguíneo que pueden dañar los riñones. De hecho, uno de los síntomas más evidentes que delatan esta dolencia está en el color oscuro de la orina. Además, si se produce se sufre un dolor intenso muscular, vómitos y confusión.

Antes de esta importante dolencia, el inconveniente más común son los problemas articulares. Es la primera señal importante de alerta que no se debe obviar. Estos suelen centrarse en las zonas específicas que más se ejercitan, como hombros y rodillas. Aunque parezcan normales, pueden llevar a pérdidas de los líquidos que unen los huesos que tengan como consecuencia dolencias como una artritis

Otro de los puntos negativos está en la acumulación de radicales libres. Su presencia es común para los deportistas, ya que se acumulan por el incremento de respiraciones tras realizar ejercicio. Para eliminarlos, se debe combinar una dieta rica en antioxidantes (vitamina C y E) y con un descanso adecuado.

Combatir la fatiga

Para finalizar, también hay que hacer hincapié en un aspecto que pasa muchas veces desapercibido por considerarse como normal: la fatiga. Esta se produce fundamentalmente por una planificación inadecuada, en muchas ocasiones cuando se inicia una actividad deportiva y se produce asumiendo una carga de ejercicio excesiva.

Para evitarla, es necesario incrementar de forma progresiva el ejercicio hasta que el deportista llegue a su punto adecuado, no hay saltarse los descansos, respetando las horas necesarias de sueño y llevando una dieta adecuada para recuperar todos los componentes básicos que se pierden con el ejercicio. Si no se ponen las medidas adecuadas para evitarla, puede derivar en un proceso de fatiga crónica que acabe en estrés oxidativo y en el caso de las mujeres en la llamada triada del deportista (trastornos alimenticios, alteraciones de la menstruación y osteoporosis).

Por todo esto, ante la más mínima señal de alarma, hay que poner las medidas adecuadas para que ejercicio sea sinónimos de salud y bienestar, y no de lo contrario.

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