Fraude: Señales de Alerta y Cómo Protegerte ¿Por qué nos afecta a todos?
He acompañado a muchas personas que estaban convencidas de que “a mí no me pasaría”. Y, sin embargo, los ciberdelincuentes ya no buscan a usuarios despistados: buscan a cualquiera que tenga un móvil, una cuenta online o un correo electrónico.
Soy Daniel Damas Díaz y trabajo desde hace 10 años en el ámbito de la seguridad y la fiabilidad de sistemas tecnológicos en Nationale‑Nederlanden. A lo largo de mi carrera he estado involucrado en la protección de plataformas críticas y en la gestión de riesgos en entornos donde la confianza y la seguridad no son opcionales.
Escribo sobre fraudes digitales porque, más allá de los sistemas y las tecnologías, muchas de las amenazas que nos afectan hoy tienen que ver con situaciones cotidianas: mensajes que apelan a la urgencia, comunicaciones que parecen legítimas o decisiones que tomamos bajo presión. El fraude no distingue entre perfiles técnicos o no técnicos, y aprender a reconocer sus señales de alerta a tiempo es clave para protegernos. Detenerse unos segundos, cuestionar lo que vemos y verificar antes de actuar puede marcar la diferencia en nuestro día a día digital.
En un caso real ocurrido recientemente, el equipo de Recursos Humanos recibió un correo electrónico de una persona que se hacía pasar por un empleado de la compañía. El mensaje solicitaba, con carácter urgente y a pocos días del cierre de la nómina, el cambio del número de cuenta bancaria para el próximo pago.
Aunque el correo estaba bien redactado y utilizaba un tono aparentemente legítimo, la solicitud no seguía el procedimiento habitual establecido en Nationale‑Nederlanden para este tipo de cambios. Gracias a que el equipo identificó la situación como inusual y verificó la petición por los canales internos oficiales, se evitó un posible fraude.
Este tipo de ataques demuestra cómo los ciberdelincuentes aprovechan momentos críticos, como el periodo de nómina, y utilizan información básica para generar presión y aparentar legitimidad.
El objetivo de este artículo es ayudarte a reconocer las señales más comunes del fraude actual y darte pasos claros para protegerte sin necesidad de ser experto en tecnología.
Por qué el fraude nos afecta a todos
A día de hoy, cualquiera de nosotros somo un objeto válido. Los estafadores aprovechan cualquier momento y cualquier vía para despistarnos:
Mayor sofisticación
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Webs falsas casi idénticas a las reales.
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Dominios que cambian una sola letra.
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Voces sintéticas que imitan llamadas de soporte.
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Mayor exposición digital
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Ingeniería social
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Urgencia o presión
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Enlaces sospechosos
- Petición de datos sensibles
Compras online, banca digital, redes sociales, reservas, QR… Cuantos más canales, más oportunidades para que te contacten.
Los fraudes se basan en urgencia, miedo o confianza. En definitiva, el fraude no se basa en tecnología: se basa en manipularnos emocionalmente.
Señales de alerta que indican que podrías estar ante un fraude
“Actúa ya”, “tu cuenta será bloqueada”, “última oportunidad”, son algunas de las frases que más emplean.
Se emplean URL muy parecidas a la oficial, acortadores o dominios desconocidos.
Ninguna entidad seria te pedirá códigos, contraseñas ni accesos remotos.
En Nationale‑Nederlanden seguimos una norma clara y estricta: nunca solicitamos contraseñas, códigos de verificación, claves de un solo uso (OTP) ni acceso remoto a dispositivos.
Cualquier comunicación legítima se limita a informar o a dirigir al cliente a canales oficiales, como la app, la web corporativa o los teléfonos publicados públicamente. Si alguien recibe una llamada, correo o mensaje que solicita este tipo de información en nombre de la compañía, debe considerarlo una señal clara de fraude y no continuar la interacción.
Cómo protegerte del fraude en el día a día (guía rápida)
Verificar siempre por canal oficial
Entra en la app, en la web oficial o llama al teléfono del reverso de tu tarjeta.
En Nationale‑Nederlanden recomendamos siempre comprobar cualquier aviso accediendo directamente a la app o a la web oficial, sin utilizar enlaces recibidos por correo o SMS. Ante cualquier duda, es preferible iniciar el contacto desde un canal conocido y verificado, en lugar de responder a mensajes inesperados, incluso si parecen legítimos.
No compartir códigos ni claves
Ningún banco ni empresa seria te los pedirá. Por lo que, bajo ninguna circunstancia, accedas a este tipo de peticiones.
Activa las alertas de tu APP: accesos y movimientos
La detección rápida frena daños mayores y hoy en día, gracias al acceso a internet desde cualquier dispositivo, podemos ser alertados de cualquier actividad extraña en tiempo real si tenemos activadas las alertas.
Ejemplos reales de fraudes habituales
Seguramente, alguno de estos ejemplos te resulte familiar:
- SMS de banca con enlace idéntico al original.
- Llamadas de “soporte técnico” que buscan instalar software en remoto.
- Tiendas online falsas con ofertas o descuentos “imposibles”.
- QR pegados encima de otros en restaurantes o parkings.
Todos estos ejemplos funcionan porque parecen normales y ocurren en contextos en los que no estamos alerta.
Preguntas clave sobre fraude y protección personal
¿Qué hago si ya he hecho clic?
Cerrar sesión, cambiar contraseñas y avisar al banco.
¿Cómo distinguir un mensaje real de uno falso?
Comparando con la app oficial o llamando al número oficial.
¿Por qué sigo recibiendo fraudes?
Porque los atacantes envían miles de intentos a la vez, haciendo uso de bases de datos masivas. No es algo personal.
El fraude evoluciona, pero tus herramientas también. Si detectas urgencia, revisas la URL y validas por la vía oficial, estás protegido. La seguridad no depende de saber más tecnología, sino de tomar decisiones con calma.
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