Evita estos 5 errores que pueden arruinar tu jubilación

Mikel Maylin Sanz

Soy Mikel Maylin, Director de Negocio de Employee Benefits en Nationale-Nederlanden España. Llevo más de 30 años en el sector asegurador, especializado en previsión social empresarial, ahorro para la jubilación y bienestar financiero, ayudando a empresas a desarrollar soluciones que permitan a sus empleados prepararse para su futuro financiero. A lo largo de mi trayectoria he ocupado diferentes puestos de responsabilidad en compañías como Generali, SA NOSTRA Seguros y Nationale-Nederlanden, combinando experiencia técnica y comercial en el ámbito de los beneficios para empleados y los seguros colectivos. Soy Licenciado en Ciencias Económicas y Actuario de Seguros por la Universidad del País Vasco y cuento con un Máster en Seguros de Vida por ICEA.

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La jubilación no empieza el día en que dejamos de trabajar. Empieza mucho antes, con cada decisión financiera que tomamos a lo largo de nuestra vida. Cada euro que ahorramos —o que dejamos de ahorrar—, cada elección que hacemos o que posponemos, va construyendo poco a poco el futuro que tendremos cuando dejemos de trabajar.Sin embargo, hay un problema: la planificación financiera es invisible. No duele cuando la ignoramos. No genera ninguna alarma inmediata. Por eso resulta tan fácil posponerla con frases como «ya empezaré el año que viene», «no gano lo suficiente para ahorrar» o «todavía soy muy joven». El resultado es que muchas personas llegan a la etapa final de su vida laboral sin haber preparado adecuadamente su jubilación.

Cada vez más personas son conscientes de que la pensión pública seguirá siendo un pilar fundamental, pero que será necesario disponer de un ahorro complementario para mantener el nivel de vida deseado durante la jubilación.

Como profesional del sector asegurador especializado en previsión social empresarial y ahorro para la jubilación, llevo más de 30 años ayudando a empresas y trabajadores a prepararse para su futuro financiero. En mi actual responsabilidad como Director de Negocio de Employee Benefits en Nationale-Nederlanden, he podido comprobar que muchas de las dificultades que surgen al llegar a la jubilación tienen su origen en decisiones que se toman —o se posponen— años antes. Precisamente por ello, quiero compartir algunos de los errores más habituales que pueden comprometer nuestra planificación financiera a largo plazo.

La buena noticia es que no hace falta ser un experto en finanzas ni realizar grandes sacrificios para mejorar esta situación. Basta con evitar algunos de los errores más comunes.

 

1. Pensar que es demasiado pronto para empezar

El tiempo y la constancia son los principales aliados del ahorro. Uno de los errores más frecuentes es creer que la jubilación está demasiado lejos como para empezar ahora.

Cuando comenzamos pronto, incluso con pequeñas cantidades, nuestro dinero tiene más tiempo para crecer. Y ese crecimiento no es lineal, sino exponencial gracias al interés compuesto.

Retrasar la decisión de empezar a ahorrar implica disponer de menos tiempo para acumular patrimonio, tener que realizar un esfuerzo económico mayor y contar con menos margen para corregir errores.

Empieza hoy, aunque sea con poco. No se trata de grandes sacrificios, sino de crear el hábito del ahorro periódico cuanto antes.

Veámoslo con un ejemplo

  • Si una persona empieza a ahorrar 100 euros al mes a los 25 años, con una rentabilidad del 4%, tendrá a los 65 años 116.172 euros, habiendo aportado un total de 48.000 euros.
  • Si comienza a ahorrar a los 55 años y quiere aportar esos mismos 48.000 euros, deberá destinar 400 euros al mes y alcanzará un capital aproximado de 58.918 euros al llegar a la jubilación.

La conclusión es clara: empezar tarde exige un esfuerzo mucho mayor y permite acumular un capital significativamente menor.

 

2. Ahorrar sin un objetivo claro

Otro error habitual es ahorrar sin una meta concreta. Muchas personas saben que deben preparar su jubilación, pero no tienen una idea aproximada de cuánto dinero necesitarán para mantener su nivel de vida una vez finalizada su etapa laboral.

Si no sabemos cuánto queremos o necesitamos alcanzar, resulta imposible saber si vamos por buen camino.

Ahorrar simplemente «lo que se puede» sin una meta definida suele conducir a la desmotivación o a una falsa sensación de seguridad.

Tener un objetivo claro de ahorro para la jubilación permite tomar decisiones más acertadas y ajustar el esfuerzo a lo largo del tiempo.

¿Por dónde empezar?

Una buena referencia consiste en preguntarse qué renta complementaria a la pensión pública nos gustaría percibir cada mes.

Por ejemplo, para constituir una renta vitalicia de 100 euros mensuales, una persona necesitaría contar a los 65 años con un capital aproximado de 20.100 euros.

A partir de ahí, es cuestión de hacer números y establecer un plan realista.

 

3. Pensar que la pensión pública será suficiente... o que va a desaparecer

La pensión pública de jubilación seguirá siendo un elemento fundamental durante la jubilación.

Sin embargo, debemos ser conscientes de que vivimos cada vez más años, lo que implica necesitar ingresos durante más tiempo. Además, el sistema público es de reparto: las cotizaciones actuales financian las pensiones actuales. Esto hace que esté sometido a una creciente presión demográfica, ya que el número de jubilados aumenta y la relación entre trabajadores activos y pensionistas se reduce progresivamente.

Por ello, es razonable pensar que en el futuro la pensión pública podría cubrir un porcentaje menor del último salario percibido.

La pensión pública seguirá siendo una base imprescindible, pero será necesario complementarla con ahorro privado para mantener el nivel de vida deseado.

 

4. No aprovechar las opciones disponibles

Muchas personas desconocen que, además de los productos individuales de ahorro para la jubilación —como los Planes de Pensiones Individuales, los Planes de Previsión Asegurados (PPA), los SIALP, los PIAS, las cuentas de ahorro o los fondos de inversión— existen también soluciones vinculadas al entorno laboral.

Se trata del conocido como segundo pilar de previsión social, que incluye:

  • Planes de Pensiones de Empleo.
  • Planes de Previsión Social Empresarial.
  • Seguros Colectivos de Jubilación.

Estos productos suelen ofrecer ventajas fiscales y condiciones especialmente interesantes para los empleados.

A lo largo de mi trayectoria profesional he comprobado cómo, en muchos casos, la falta de educación financiera provoca que estas soluciones no se utilicen, desaprovechando tanto sus beneficios fiscales como su potencial de rentabilidad.

Cada vez más empresas entienden que ayudar a sus empleados a planificar el futuro forma parte de una propuesta de valor más completa. Sin embargo, todavía existe un amplio margen de mejora, tanto en la implantación de estas soluciones como en el conocimiento que tienen los trabajadores sobre ellas.

El verdadero error

El principal error es desconocer las posibilidades existentes. Informarse es el primer paso para aprovecharlas.

 

5. No revisar la estrategia con el paso del tiempo

Incluso quienes empiezan pronto con la planificación de la jubilación suelen cometer un error silencioso: dejar intacta su estrategia durante años, como si la vida no cambiara.

Y la realidad es que cambia constantemente.

A lo largo de nuestra vida laboral podemos experimentar ascensos, cambios de empleo, nuevas responsabilidades familiares o modificaciones en nuestras prioridades personales. Todo ello debería reflejarse también en nuestra planificación financiera.

Un plan que tenía sentido hace diez años puede no encajar con nuestra situación actual.

No obstante, revisar periódicamente la estrategia no significa cambiarlo todo o reaccionar ante cada noticia económica. La clave consiste en comprobar de manera regular que seguimos alineados con nuestros objetivos y con nuestra realidad personal.

 

Empieza a planificar financieramente tu jubilación

Para empezar a planificar correctamente tu jubilación, es fundamental establecer prioridades y reflexionar sobre cómo quieres vivir el día de mañana.

A partir de ahí, es importante conocer tu propia situación financiera o, dicho de otro modo, tu «cuenta de resultados personal». Es decir, entender cuál es tu margen económico y cuánto puedes destinar al ahorro cada mes.

Con esta base, el siguiente paso consiste en tomar decisiones conscientes sobre cuánto ahorrar y de qué forma hacerlo.

El poder de la renuncia

En este proceso cobra especial importancia un hábito muy sencillo:

Ahorrar primero y gastar después, y no al revés.

Esta pequeña decisión marca una enorme diferencia a largo plazo.

Una cuestión de tiempo

Por último, conviene recordar que la planificación financiera es, sobre todo, una cuestión de tiempo.

Existe una relación directa entre el tiempo y el crecimiento del ahorro a largo plazo. Por ello, cuanto antes empieces, mayores serán las posibilidades de alcanzar tus objetivos.

 

Conclusión: la planificación financiera es anticipación

Si tuviera que resumir todo lo anterior en una sola idea, sería esta:

La jubilación no depende de una gran decisión, sino de la suma de pequeños hábitos mantenidos en el tiempo.

Adquirir una disciplina de ahorro periódico, ser constantes y destinar una parte de nuestros ingresos a construir el futuro es la mejor forma de preparar la jubilación.

Porque el ahorro para la jubilación no se construye con decisiones extraordinarias, sino con un pequeño esfuerzo periódico y la capacidad de dejar que el tiempo y el dinero trabajen a nuestro favor.

 

Preguntas frecuentes sobre los errores en la planificación financiera de la jubilación

¿Cuándo debería empezar a ahorrar para la jubilación?

Cuanto antes. No es necesario empezar con grandes cantidades, pero sí crear un hábito de ahorro a largo plazo desde los primeros ingresos. El tiempo juega a favor de quienes comienzan pronto.

¿Cómo puedo saber si estoy ahorrando lo suficiente?

El primer paso es definir cuánto te gustaría ingresar durante la jubilación para mantener tu nivel de vida. Sin una referencia clara, es muy difícil evaluar si el esfuerzo actual es suficiente.

¿Será suficiente depender solo de la pensión pública?

La pensión pública seguirá siendo importante, pero confiar únicamente en ella puede limitar el nivel de vida futuro. Por ello, resulta recomendable complementarla con ahorro adicional.

¿Qué papel puede jugar la empresa en la jubilación?

La empresa puede actuar como facilitadora a través de soluciones de ahorro vinculadas al empleo. Conocer estas alternativas es clave para aprovechar sus ventajas fiscales y financieras.

¿Cada cuánto conviene revisar el plan de jubilación?

Lo recomendable es revisarlo al menos una vez al año o cuando se produzcan cambios importantes en la vida personal o profesional.

¿Hace falta mucho dinero para empezar?

No. Lo más importante no es la cantidad inicial, sino crear el hábito del ahorro periódico orientado a la jubilación. Incluso pequeñas aportaciones pueden generar una gran diferencia a largo plazo.