Longevidad en la vida real: qué cambia en tu ahorro, en tu inversión y en tus seguros, si vas a vivir más años
Rocío Salas
Rocío Salas García es Head of Quality & Customer Engagement en Nationale-Nederlanden, enfocada en la excelencia del cliente, la visión estratégica y el liderazgo transformador, y con una trayectoria que incluye la dirección de comunicación en la compañía. Con formación en periodismo y marketing, lidera equipos que han posicionado el servicio al cliente de la aseguradora como uno de los más reconocidos del sector y ha sido responsable de iniciativas clave como la implementación de Salesforce en España.
Conoce más sobre míEspaña es un país de longevidad y ¡eso es una buena noticia! Pero vivir más no es solo una cuestión demográfica: es una realidad que cambia nuestras decisiones cotidianas y que incluso debería cambiar también la forma en la que tomamos nuestras decisiones económicas, de protección y de futuro.
El verdadero reto no es solamente ir cumpliendo años, sino llegar a esa etapa con autonomía, bienestar y tranquilidad financiera. Y para llegar a esa jubilación tal y como la imaginamos, la preparación empieza hoy.
Soy Rocío Salas y he aprendido a lo largo de mi trayectoria profesional que la jubilación empieza mucho antes de lo que creemos. En mi rol como Head of Quality & Customer Engagement en Nationale‑Nederlanden, he liderado equipos centrados en la experiencia del cliente y esto me ha permitido comprobar algo que se repite con frecuencia: la mayoría de las personas saben que deberían preparase mejor para el futuro, pero no siempre convierten esa intención en un acto tangible.
La longevidad ya está aquí
Solemos hablar de la longevidad como si fuese algo del futuro. Pero lo cierto es que no lo es. Es una realidad presente.
Por primera vez, las personas mayores de 60 años superan en número a los menores de 5 años y, en 2050, la población de más de 65 años duplicará a la infantil. España, con una de las mayores esperanzas de vida del mundo, ya cuenta con casi 10 millones de personas sénior y en 2055 podrían representar el 30% de la población.
Este es un logro extraordinario, pero hay que tener en cuenta que, si vivimos más años después de la jubilación, debemos asegurar que podremos sostener durante más tiempo una etapa vital en la que ya no recibimos ingresos laborales.
Un dato curioso es que, aunque más del 65% de los españoles afronta la longevidad con optimismo y un 55% se siente preparado para vivirla, esa percepción positiva no siempre se traduce en acciones concretas. Porque en el día a día se repite mucho la idea de “ya me pondré con ello” y el problema es que ese momento suele aplazarse más de lo que pensamos.
El riesgo silencioso de vivir más sin preparación previa
Teniendo en cuenta que vivimos más, es imprescindible adaptar nuestros hábitos financieros a esa nueva realidad.
Muchas personas confían en que los ingresos y las pensiones serán suficientes sin tener un plan claro, asumiendo que todo seguirá igual. Y el riesgo silencioso es especialmente este: asumir que todo seguirá igual el día de mañana, y sentir que se “día de mañana” no se percibe en el corto plazo.
Las consecuencias aparecen más adelante, cuando el margen de maniobra es menor y el impacto emocional y financiero es mayor. El estrés financiero, de hecho, es uno de los factores que más afecta al bienestar mental en esta etapa.
En otras palabras: el mayor error no suele ser una mala decisión puntual, sino llegar tarde a una decisión importante.
Cinco decisiones cotidianas que te dejan sin plan
A lo largo de los años he observado cinco actitudes muy comunes que nos alejan de una planificación financiera sólida. La buena noticia es que todas se pueden corregir con pequeños cambios, realistas y sostenidos.
Posponer: “ya lo miraré cuando…”
Retrasar el ahorro pensando que “ya habrá tiempo” es una de las decisiones más habituales. Entre el día a día, otras prioridades y la sensación de que la jubilación queda lejos, el ahorro se va posponiendo.
El problema es que ese “luego” se alarga y se convierte en costumbre. Empezar tarde significa perder uno de los grandes aliados de la planificación: el tiempo. No es lo mismo comenzar a los 25 que a los 40; el esfuerzo posterior es muy distinto.
Ahorrar sin una cifra objetivo
Apenas un 22% de los españoles sabe cuánto necesita ahorrar para mantener su nivel de vida en la jubilación. Ahorrar sin un objetivo claro es como avanzar sin mapa: te mueves, pero no sabes si vas en la dirección correcta.
Sin una referencia, cualquier esfuerzo parece válido, aunque no sea suficiente. Definir una cifra aproximada, aunque no sea exacta, nos ayuda a poner en contexto la situación, tomar mejores decisiones y cuestionarnos si el esfuerzo que estamos haciendo hoy tiene sentido para el futuro que imaginamos.
Confiar en que todo seguirá igual
Asumir que nada cambiará o que podremos adaptarnos cuando llegue el momento es otro error frecuente. Pensamos que los ingresos siempre serán estables, que la salud también, y del mismo modo, las responsabilidades. Pero los imprevistos forman parte de la vida y, cuando no se contemplan, el plan financiero se vuelve frágil.
De hecho, el 50% de los españoles solo podría mantenerse unos tres meses con los ahorros actuales. Confiar en un escenario ideal deja poco margen cuando la realidad se desvía de lo previsto
No revisar el plan
La planificación financiera no es algo que se hace una vez y se olvida. Cambian los ingresos, los gastos, las responsabilidades y las prioridades personales... Y si el plan no se revisa, deja de reflejar la realidad y se genera un desfase que suele detectarse demasiado tarde, cuando corregir resulta más complejo.
Revisar el plan no significa empezar de cero, si no ajustar y corregir, si es necesario, para llegar al objetivo deseado.
Separar las finanzas del plano emocional
Hablar de jubilación solo en números hace que todo se sienta más lejano (no entiendo bien qué queremos decir con esta frase). Pero la jubilación no va de cifras; va de cómo queremos vivir esa etapa y de garantizar que conservaremos cierta independencia.
Cuando conectamos la planificación con cómo queremos vivir esa etapa —tranquilidad, independencia, propósito, etc—, el ahorro deja de ser una obligación y se convierte en una herramienta con significado.
Qué cambia, en la práctica, en tu ahorro, inversión y seguros si vas a vivir más años
La longevidad no solo obliga a pensar más en la jubilación. También cambia la lógica de varias decisiones financieras que tomamos mucho antes.
En el ahorro
Vivir más años implica que el ahorro deja de ser una recomendación y pasa a ser una necesidad estratégica. Ya no basta con “guardar algo cuando se puede”: hace falta constancia, previsión y un objetivo claro.
En la inversión
Si el horizonte vital es más largo, también lo es el tiempo durante el que necesitamos que nuestro dinero nos acompañe. Eso obliga a pensar con una mirada más amplia, menos centrada en el corto plazo y más conectada con objetivos de largo recorrido.
En los seguros y la protección
La longevidad también pone el foco en la protección. Porque no se trata solo de acumular recursos, sino de evitar que determinados imprevistos rompan el equilibrio financiero construido durante años.
Por eso, hablar de vivir más no es hablar únicamente de cuánto tiempo estaremos jubilados. Es hablar de cómo nos organizamos antes para llegar mejor y poder vivir la jubilación como deseamos.
Prevención práctica: un plan sencillo en 4 pasos
Paso 1: define tu objetivo
Reserva entre 15 y 30 minutos y pregúntate qué nivel de ingresos te gustaría tener al jubilarte. No hace falta una precisión exacta: puede ser un porcentaje de tu salario actual o una cifra aproximada que consideres suficiente para mantener tu estilo de vida. Escríbelo y guárdalo. Ese número será tu referencia.
Paso 2: automatiza el ahorro
Configura una aportación periódica automática destinada a tu futuro. La clave no es la cantidad inicial, sino la constancia. Que ocurra cada mes justo después de cobrar ayuda a ahorrar sin esfuerzo consciente.
Paso 3: crea un colchón para imprevistos
Si aún no lo tienes, empieza a construir o refuerza un fondo de emergencia separado del ahorro para la jubilación. Este colchón puede ayudarte a afrontar gastos inesperados sin tener que recurrir a los ahorros destinados a tu futuro.
Paso 4: revisa y ajusta tu plan
Dedica un rato cada cierto tiempo a revisar tus ingresos, gastos y ahorro. Analiza qué ha funcionado, qué puedes mejorar y aprovecha para ajustar tu estrategia si tus circunstancias o tus objetivos han cambiado.
👉Podcast: #280 - Cómo prepararnos para una
Conclusión: una conversación que ya no deberíamos aplazar
Una vida más larga exige una planificación más profunda. Solo un 36% de los españoles cuenta con un plan financiero personal y apenas uno de cada cinco complementa su futura pensión con algún instrumento de ahorro privado. Además, la edad media de inicio del ahorro se sitúa en los 37 años, lo que refleja lo tarde que solemos reaccionar.
En Nationale‑Nederlanden creemos que la longevidad debe entenderse como un gran proyecto compartido que refuerce la educación financiera, combata el edadismo y valore el potencial de la economía sénior. No se trata solo de vivir más, sino de vivir mejor y con seguridad.
Preguntas Frecuentes sobre Longevidad y Ahorro
¿Por qué la longevidad cambia la forma de planificar la jubilación?
Porque ahora vivimos más años y necesitamos financiar más tiempo sin ingresos. Esto obliga a planificar con mayor antelación y a pensar la jubilación en distintas etapas.
¿Cuál es el error más común al pensar en la jubilación?
Posponer el ahorro pensando que “ya habrá tiempo” y no definir cuánto se necesitará, lo que suele llevar a empezar tarde.
¿Qué significa “no planificar a largo plazo” en la práctica?
Vivir centrados solo en el corto plazo, sin reservar recursos para el futuro ni anticipar objetivos como la jubilación.
¿Cómo sé si estoy ahorrando lo suficiente?
Si tu ahorro te acerca de forma realista al objetivo que has definido, lo estás haciendo bien. Si estás lejos del objetivo o no tienes una referencia clara, conviene revisar el plan.
¿Cuándo debería empezar a ahorrar?
Cuanto antes, mejor. El tiempo es uno de los mayores aliados del ahorro. Y si aún no has empezado, hoy es un buen momento.