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Economix: una novela gráfica sobre economía

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27/05/2015

Existen muchas formas de enseñar economía y, en realidad, cualquiera es válida. No obstante, no todas son igual de divertidas y muchas pueden llegar a ser, incluso, bastante tediosas. En un tema tan complejo como es el económico, resulta complicado no caer en tecnicismos y conceptos difíciles de entender por el común de los mortales.

Sin embargo, cada vez son más los autores que intentan enseñarnos economía a través de sus obras y a lo largo de toda la historia. Ya en la Galia, Obélix trataba de entender qué significaba aquello de la oferta y la demanda para saber cómo le afectaba a su empresa de producción de menhires. Ken Follet también se atrevió a explicar por qué habían sucedido ciertos acontecimientos históricos relacionados con el mundo económico a través de su narrativa.

Ahora bien, existen otros autores que crean obras específicas para enseñar economía en forma de cómic. Este es el caso de Michael Goodwin y su novela Economix, cómo funciona la economía (y como no); un cómic que, a través de un viaje en el tiempo, repasa los principales conceptos económicos apoyándose en las diferentes escuelas de pensamiento. Un verdadero recorrido por la historia moderna, época en la que han tenido lugar los principales descubrimientos económicos de la historia.

¿Cómo nace el mercado y la especialización en el trabajo?

El cómic comienza explicando la obra que se considera la precursora de la teoría económica: La riqueza de las naciones, de Adam Smith. Si los trabajadores podían especializarse en aquellas tareas para las que tenían una mayor preparación, todos en conjunto serían capaces de terminar una mayor producción que cada uno de ellos por separado.

Por ejemplo, en la producción de un producto que hoy en día se considera tan sencillo como las puntas, son necesarias varias tareas: un trabajador que se encargue de dividir el alambre, otro que lo enderece, un tercero que lo afile y al menos otra persona que le añada la cabeza. Mientras los cuatro trabajadores conseguían producir 48.000 puntas, el protagonista sólo ha sido capaz de producir una. De esta manera, resulta fácil de entender cómo se crearon las primeras empresas y las primeras producciones en serie.

La competencia entre empresas y la mano invisible del mercado

Pero, ¿por qué trabajan todas estas personas? Los panaderos, por ejemplo, no trabajan porque exista un planificador por encima que le dé las órdenes ni tampoco por amor al arte. Muy al contrario, las personas se especializan y acaban creando empresas para obtener un lucro monetario en el mercado.

Dado que el panadero tiene un éxito notable, otras personas seguirán su ejemplo y se pondrán a producir pan. Sin embargo, y puesto que su precio es todavía muy elevado, los consumidores seguirán comprando el pan al primer panadero. Así, se producirá un proceso de ajuste de precios hasta que los dos panaderos vean cumplidos sus objetivos. Esto es lo que Adam Smith denominaba la mano invisible del mercado.

Según la teoría de Adam Smith, el mercado es la mejor forma de organizar la economía. Sin embargo, pese a que en muchas ocasiones este autor es más vanagloriado que leído, tenía muchas más cosas que decirnos.

Los límites del mercado y la regulación del Gobierno

Adam Smith creía que existían muchos bienes y servicios que no podían producirse por esa mano invisible. Los mercados, por ejemplo, no pueden hacer cumplir las leyes ni proporcionar bienes públicos a los ciudadanos, tales como la limpieza de las calles o la defensa nacional, que todo el mundo quiere pero nadie tiene incentivo alguno para llevarlo a cabo.

Para este propósito, Adam Smith pensaba que los gobiernos debían favorecer las industrias de guerra (fundamentales en aquella época), emitir patentes, promover la honestidad entre los banqueros y proteger las nuevas industrias, entre muchas otras iniciativas.

La Revolución Industrial y los ciclos económicos

Con la aparición de la máquina de vapor, se produjo una auténtica revolución en la forma de producir ciertos bienes y servicios conocida como Revolución Industrial. Gracias a esta nueva forma de producción, las plantas vieron mejorar su eficiencia y las empresas pudieron reducir costes.

Aunque no era todo color de rosa. En ocasiones, toda esa producción no era capaz de colocarse en el mercado, lo que provocaba que las empresas dejasen de ser rentables y muchas tuviesen que echar el cierre, viéndose obligadas a despedir trabajadores y provocando crisis económicas. El problema era la falta de dinero; sin embargo, y debido al corsé que imponía el patrón oro en el siglo XIX, los gobiernos no pudieron imprimir más dinero, lo que muchas veces provocaba un problema de liquidez.

La batalla de las ideas y el largo siglo XX

El libro prosigue su travesía a lo largo del tiempo adentrándose en el siglo XX. En él, hace un somero repaso de la batalla de las ideas, tanto económicas (neoclasicismo versus marxismo) como políticas (comunismo versus fascismo). La Gran Depresión, las revolucionarias ideas de John Maynard Keynes o la crisis del petróleo son también acontecimientos que tienen gran relevancia en el cómic.

Para terminar, el siglo XXI también tiene su cabida en el comic. Desde la caída de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 hasta el comienzo de las crisis subprime en Estados Unidos y su expansión por Europa o los rescates a Grecia y otros países de la Zona Euro.

El libro es un auténtico repaso a la historia económica que, además, sirve para aprender economía de una forma amena. ¿Quién dijo que la economía era aburrida? Échale un vistazo a Economix.

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