Me caso, ¿mejor gananciales o separación de bienes?

​Régimen económico: ¿Cómo elegir?

Al casarnos, hay que considerar el régimen económico del matrimonio. Aunque existen territorios con normas forales concretas al respecto, los dos más habituales son gananciales y separación de bienes. Además, existen otros menos frecuentes, como el de participación en las ganancias.

 

¿Qué significa separación de bienes?

En el régimen de separación de bienes, cada cónyuge tiene sus propios bienes, que gestiona según sus criterios. Cuando se termina, por ejemplo, porque haya finalizado el matrimonio o se decida cambiar a gananciales u otro régimen, no hay que repartir un patrimonio común por razón del régimen económico del matrimonio.

Sin embargo, eso no significa que las finanzas de ambos cónyuges sean plenamente independientes. Tienen responsabilidades conjuntas en torno al sostenimiento del hogar, de la educación y alimentación de los hijos e, incluso, de previsión ante posibles eventos futuros y lo deben hacer conforme a los usos y a las circunstancias de la familia.

Ventajas y beneficios de separación de bienes

 

  • La separación de bienes permite mayor independencia económica entre los cónyuges. Cada uno gestiona su propio patrimonio.
  • La finalización del régimen de separación de bienes es más sencilla, ya que no hay que repartir un patrimonio ganancial entre ambos cónyuges.
  • Puede resultar más objetivo y equitativo en caso de que uno de los cónyuges tenga un patrimonio mucho menor que el otro.

 

¿Qué significa gananciales?

El régimen de gananciales es el que rige en la mayor parte del territorio español a falta de un acuerdo en otro sentido. En este régimen matrimonial, distinguimos los bienes privativos, que son los que pertenecen a uno solo de los cónyuges, que es quien se encargará de su gestión y que al finalizar la sociedad de gananciales le corresponderán en exclusiva. Existen distintas categorías de bienes privativos, entre los que destacan los que cada uno poseía antes de comenzar la sociedad.

Los bienes gananciales son comunes de los dos cónyuges, que se encargarán conjuntamente de gestionarlos y que los repartirán entre ellos (o sus herederos) cuando termine la sociedad de gananciales. Entre otros, destacan los sueldos, los rendimientos de los ahorros y el beneficio que se obtiene con los negocios o arrendamientos.

Ventajas y beneficios del régimen de gananciales

  • Fortalece la unión económica de los cónyuges, que pasan a compartir la gestión de un patrimonio común.
  • Además, facilita que ambos se beneficien de una mayor implicación sobre los bienes del otro pues, en realidad, todos ellos forman parte de un patrimonio compartido.
  • Por otro lado, es más beneficioso para el cónyuge económicamente más desfavorecido en caso de fallecimiento o ruptura matrimonial,ya que contará con la mitad del patrimonio ganancial.

¿Cuál de los dos me compensa más? ¿Cómo saber cuál elegir?

A la hora de elegir el régimen matrimonial, debéis considerar determinados aspectos: El primero de ellos es cómo afectará la elección del régimen económico a las relaciones de confianza entre los cónyuges.

El segundo aspecto de gran importancia es el conjunto de relaciones con otras personas, especialmente de los familiares, pues cada cónyuge puede recibir por separado herencias y donaciones que, en cualquier caso, constituyen bienes privativos de cada uno de ellos y, por tanto, no forman parte de la sociedad ganancial.

También hay que tener en cuenta qué podría pasar con los herederos de los cónyuges. Así, por ejemplo, un supuesto frecuente en gananciales es que haya que liquidar la sociedad de gananciales al mismo tiempo que la herencia del cónyuge fallecido, correspondiéndole a los herederos de éste la mitad de la sociedad.

🤔
También hay que tener en cuenta qué podría pasar con los herederos de los cónyuges. Así, por ejemplo, un supuesto frecuente en gananciales es que haya que liquidar la sociedad de gananciales al mismo tiempo que la herencia del cónyuge fallecido, correspondiéndole a los herederos de éste la mitad de la sociedad.

 

En todo caso, es muy importante tener en cuenta que se trata de dos esquemas típicos, pero que los cónyuges pueden elegir cualquier otro que no contraríe la ley, las buenas costumbres o la igualdad de los cónyuges, y, además, pueden cambiarlo en cualquier momento. ​