Comisiones al comprar acciones. No todo es rentabilidad

Las comisiones en la compra de acciones son un aspecto fundamental que todo inversor debe considerar. Comprender la rentabilidad real de tus inversiones en acciones es fundamental para evaluar el éxito de tus estrategias financieras.

Es importante distinguir entre la rentabilidad real, que es la que efectivamente obtienes después de descontar todas las comisiones y gastos, proporcionándote una medida más precisa de lo que realmente estás ganando con tus inversiones; y la rentabilidad nominal, que es el porcentaje de ganancia o pérdida que se observa en el valor de la acción, y .

Por tanto, debes saber que no es oro todo lo que reluce. Y es que, aunque una acción pueda parecer rentable en términos nominales, después de descontar todas las comisiones y gastos y teniendo en cuenta el efecto de la inflación, puede no ser tan rentable como se pensaba.

En este artículo podrás comprender todos estos gastos relacionados con la compra de acciones, y así poder evitar sorpresas desagradables en el futuro.

 

Comisiones de compraventa de valores y mantenimiento de carteras

Las comisiones de mantenimiento de carteras son tarifas que los depositarios cobran por custodiar y administrar tus inversiones. Estas comisiones pueden tener un impacto significativo en la rentabilidad de tu cartera a largo plazo, especialmente si no estás realizando operaciones frecuentes que justifiquen el coste.

Supongamos que tienes una cartera de inversiones con un valor de 10,000 euros y la comisión mantenimiento es del 0.5% anual, estarías pagando 50 euros al año solo por el mantenimiento. Aunque parezca una cantidad pequeña, con el tiempo, y especialmente si la cartera no genera rendimientos significativos, esta comisión puede reducir tus ganancias a largo plazo.

Entonces, ¿Cómo se podría minimizar el impacto de estas comisiones? Para ello es recomendable:

  • Comparar las tarifas de diferentes bancos o gestores de carteras antes de abrir una cuenta de valores.
  • Considerar bancos o gestores de carteras que ofrezcan tarifas reducidas o nulas de mantenimiento (en el caso de que estés planteándote mantener una cartera a largo plazo con pocas transacciones).
  • Revisar regularmente tu cartera y las comisiones asociadas para asegurarte de que siguen siendo competitivas y no se están comiendo tus ganancias.

¡Recuerda!: Las comisiones de mantenimiento pueden parecer insignificantes al principio, pero es esencial considerar su efecto acumulativo y buscar formas de reducir estos costos para maximizar la rentabilidad de tus inversiones.

 

El coste fiscal: tendremos que tributar por nuestras plusvalías y dividendos

El coste fiscal es un aspecto esencial a considerar cuando se invierte en acciones y se reciben plusvalías y dividendos o se obtienen pérdidas. Estos ingresos incrementan tu patrimonio, pero también aumentan tu carga tributaria. Aquí te explicamos con más detalle cómo afecta esto a tus inversiones:

Plusvalías: Impuestos sobre las Ganancias patrimoniales

Las plusvalías son las ganancias que obtienes al vender una acción a un precio más alto del que la compraste. Estas ganancias están sujetas al impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), concretamente en la base del ahorro al tratarse de una ganancia patrimonial.. El tipo impositivo variará según el rendimiento obtenido con las inversiones.

Dividendos: Tributación de los Ingresos por Inversiones 

Los dividendos son la parte de los beneficios de una empresa que se distribuyen entre sus accionistas. Estos también están sujetos a impuestos, cómo ganancias patrimoniales.

 

Otros gastos y comisiones a tener en cuenta

Asimismo, existen una serie de comisiones y gastos que no hay que perder de vista a la hora de comprar acciones:

 

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Comisiones por Inactividad: Algunos brokers cobran una comisión por inactividad si no realizas ninguna operación durante un período determinado. Esta tarifa puede parecer menor, pero si eres un inversor a largo plazo que realiza pocas transacciones, podría mermar tus ganancias con el tiempo.

Comisiones por compraventa

Consisten en las comisiones que la gestora de tu cartera cobra por cada operación. Puede ser una cantidad fija establecida en contrato o variable en función de la cantidad negociada en la operación.

Servicios Extras 

Además, hay gestoras que ofrecen servicios extras, como herramientas de análisis avanzadas o acceso a informes de investigación exclusivos. Si bien estos servicios pueden ser valiosos, es importante sopesar si el costo adicional justifica el beneficio potencial que podrían aportar a tu estrategia de inversión.

Costes de Transferencia 

Otro gasto a considerar son los costes de transferencia. Si decides mover tu cartera de un gestora otro, podrías enfrentarte a tarifas que varían significativamente entre plataformas.

 

 

Así se calcula la rentabilidad neta de nuestra inversión

Por tanto, para entender realmente el éxito de tus inversiones, es crucial calcular la rentabilidad neta. Este cálculo te da una visión clara del rendimiento real de tu capital, una vez descontados todos los gastos y ajustado por inflación

La diferencia entre el precio al que vendes y el precio al que compraste es tu beneficio bruto. Pero aquí no termina la historia. Debes considerar todos los costos asociados con esa inversión: las comisiones de compraventa, los costes de mantenimiento y, por supuesto, los impuestos sobre las ganancias de capital y los dividendos.

Una vez que hayas restado estos gastos del beneficio bruto, obtendrás lo que se conoce como ganancia neta. Pero aún hay un paso más para asegurarte de que estás viendo el cuadro completo: la inflación. Este fenómeno económico erosiona el poder adquisitivo de tu dinero con el tiempo, por lo que ajustar tu rentabilidad para tenerlo en cuenta es esencial.