¿Por qué falla en España la cultura financiera?

Uno de cada cuatro adolescentes españoles no sabe nada de finanzas. Es decir, no conoce los aspectos más básicos como interpretar una factura ni si es más rentable comprar tomates al peso o en una caja. Estas conclusiones forman parte del último Informe PISA sobre la cultura financiera de los estudiantes de países de la OCDE publicado recientemente y que dejan a España en el vagón de cola en esta materia.

Es más, parece que la crisis financiera no ha servido de escarmiento para que los españoles nos pongamos las pilas en cuanto a conocimientos financieros, pues obtenemos resultados peores que en el informe anterior de 2012. En ese año, la media obtenida por los estudiantes españoles de 15 años fue de 484 puntos, mientras que este año ha bajado hasta 469. La media de la OCDE se sitúa en 489 puntos, si bien hay países, como China -el que mejor puntuación obtuvo-, que tienen más de 500 puntos.

El informe aporta algunos datos más segregados, como que las chicas tienen un mejor desempeño financiero que los chicos o que los nacidos en familias con menores ingresos tienen muchos menos conocimientos en este campo. Por lo tanto, la fotografía que sale del carrete del estudio de PISA nos conmina a todos -administraciones, entidades privadas y ciudadanía- a hacer un esfuerzo por mejorar estos datos, ya que el futuro de las nuevas generaciones y del propio país está en juego.

No todo está perdido: la esperanza del ahorro

Aunque a la vista de estos datos no sabemos muy bien manejar conceptos financieros, en la parte de ahorro vamos mejorando. Algo más de la mitad de los jóvenes encuestados afirma tener una cuenta bancaria y afirman ahorrar todas las semanas. De hecho, el 66% reconoce que si quiere comprar algo en concreto, como un smartphone, que es el principal objeto de deseo de los adolescentes, lo consigue ahorrando.

Por lo tanto, esto implica que los españoles, cuando queremos, somos capaces de ahorrar, y rápido. Es decir, necesitamos un aliciente, porque de lo contrario, vivimos al día sin pensar en el futuro. Esta forma de vida va implícita en nuestro ADN cultural, al contrario que en los países del norte de Europa, donde no se ahorra para algo en concreto, sino que se ahorra porque es su modus viviendi y porque tienen una mayor conciencia de la importancia de contar con ahorros para hacer frente a imprevistos o para la jubilación.

Esto supone que lo que debemos hacer en España es ir introduciendo todas esas ideas y conceptos que se manejan en los países nórdicos para poder tener una mejor salud financiera. No se trata de cortar de raíz todos los gastos y dedicarse exclusivamente a ahorrar. Se trata de consumir con cabeza y de aprender a tomar las riendas de nuestras finanzas sin tener que pasar apuros ni agobios para llegar a fin de mes.

Ejemplos de fuera de nuestras fronteras

Dicen que lo bueno, hay que copiarlo. Por ello, quizá convendría importar algunas de las técnicas que otros países europeos cercanos han puesto en práctica en los últimos años para mejorar su educación financiera en un entorno en el que la seguridad económica no es tal y la población cada vez está más envejecida.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) publicó el pasado año el informe ‘Educación Finciera para todos’ en el que repasa algunas de las medidas emprendidas por los países miembros de la UE y que han tenido más éxito. 

Alemania

En Alemania, las cajas de ahorros, que tienen una gran implantación, se encargan de fomentar el crecimiento económico y la confianza en las regiones en las que operan tanto para las familias como para las empresas a través de material docente, estudios y análisis, foros de debate, ponencias, programas de educación financiera, etc. Además, no pueden dejar negarse a realizar esta tarea, ya que está fijada por ley, por lo que todas las entidades están obligadas a implicarse en la educación financiera de los alemanes.

Irlanda

Por su parte, la Agencia Nacional de Consumo (NCA por sus siglas en inglés) de Irlanda ha puesto en marcha sus propias acciones para ayudar a los consumidores en sus problemas con las finanzas a través de una plataforma de ayuda online y un número de teléfono. En la web cuelgan contenidos acerca de cómo asegurar tu dinero, cómo pedir prestado, consejos para ahorrar para la jubilación, etc. La ventaja de este programa es que ha conseguido llegar a todos los segmentos de la población gracias a sus potentes campañas de marketing.

Francia

En la vecina Francia ha sido el propio Ministerio de Economía y Empleo, en colaboración con algunos organismos privados, quien ha puesto en marcha la iniciativa ‘Las llaves del banco’ para que los usuarios aprendan los mecanismos bancarios y puedan utilizarlos lo mejor posible. La ventaja es que los contenidos se segmentan según a quienes vayan dirigidos (particulares, profesionales, jóvenes y el resto de actores sociales), de modo que cada colectivo puede aprender los contenidos que realmente le van a ser útiles. No obstante, en Francia otras entidades y organismos han iniciado campañas de educación financiera también, como el Instituto por la Educación Financiera Pública.

Italia

Como último ejemplo (aunque hay muchos más) destacamos el Pattichiari Consortium, creada por un consorcio de bancos italianos, una iniciativa que ayuda a los usuarios de banca a tomar decisiones basadas en información real, clara y sencilla. Realizan múltiples programas de educación financiera, especialmente para estudiantes a los que orientan para que sepan manejar sus finanzas en el futuro.

Con este repaso vemos cómo en el resto de la UE hay múltiples actores concienciados en la necesidad de ayudar a la población a comprender mejor la realidad financiera para así poder actuar en consecuencia y estar mejor preparados ante futuras crisis. De modo que ese es el camino que debe seguir España para que si vuelve a pasar lo que ocurrió en 2008, no trastoque tanto a la sociedad.