Ana Moreno
Desde hace más de ocho años formo parte del equipo de Nationale-Nederlanden España, y actualmente lidero el área de activos digitales. Mi misión es clara: diseñar experiencias digitales útiles, accesibles y centradas en las personas, que ayuden a nuestros usuarios a tomar decisiones informadas sobre su bienestar financiero.
Cada contenido que publico en este blog está pensado para aportar valor real. Me aseguro de que la información sea clara, actualizada y útil, con el objetivo de acompañarte en tus decisiones financieras de forma sencilla y transparente.
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Si hay algo que todos tenemos en común y que sabemos identificar son los billetes. Pagamos nuestra primera entrada al cine con un billete de 500 pesetas con el retrato de Rosalía de Castro y ahora lo hacemos con uno de 10 euros con un dibujo de un monumento imaginario. De uno a otro ha pasado algo más que el tiempo, nada menos que un cambio de moneda.
La decisión de contratar un seguro o de no hacerlo depende de numerosos factores entre los que se encuentra su obligatoriedad o el riesgo de que suceda una contingencia desafortunada. En el primero de los casos, la legislación exige que tengamos un seguro y, por tanto, no nos queda más remedio que comparar entre los diferentes productos que el mercado ofrece y contratar el que mejor se adapte a nuestras necesidades.
La educación financiera para los más pequeños de la casa es una de las asignaturas pendientes en muchos de los hogares españoles. Sin embargo, es habitual que los niños reciban ciertas cantidades de dinero a lo largo de su infancia como regalo o premio, por ejemplo, en su cumpleaños o por sacar buenas notas, aunque no siempre saben muy bien qué deben hacer con él. Si esta situación te resulta familiar, quizá también te ayude saber qué es lo mejor que se puede hacer con el dinero de los pequeños de la casa.
Para muchas personas, la inversión en Bolsa es un mundo todavía por explorar. La falta de tiempo en muchos casos, y la falta de conocimiento en otros, es un hándicap muy difícil de salvar que hace que sean pocos los que se atrevan a invertir por su cuenta en productos de renta variable como las acciones de las empresas.
Crear un presupuesto supone elaborar un plan de acción para nuestra economía, tener un dibujo bien claro de cuál es su situación y, de esta forma, saber cómo puede evolucionar para anticiparnos a gastos imprevistos. Para una empresa, la meta está clara: no incurrir en pérdidas y calcular el beneficio que se puede alcanzar. El objetivo con nuestras finanzas personales no es muy diferente: elaboramos un presupuesto para no entrar en pérdidas y para, incluso, conseguir ahorrar mes a mes y podernos dar algún que otro capricho.
A la hora de contratar tarjetas bancarias, muchas personas se preguntan cuántas deben llevar en la cartera para poder atender todas sus necesidades de pago en el día a día. La respuesta es que depende de cada persona, ya que en función de sus usos y costumbres, habrá de contratar unos tipos de tarjetas u otras. Eso sí, es factible pensar en un conjunto de tarjetas básico para poder pagar en cualquier establecimiento, sin asumir un alto coste.
Existen muchas formas de enseñar economía y, en realidad, cualquiera es válida. No obstante, no todas son igual de divertidas y muchas pueden llegar a ser, incluso, bastante tediosas. En un tema tan complejo como es el económico, resulta complicado no caer en tecnicismos y conceptos difíciles de entender por el común de los mortales.
Puedes invertir tus pequeños ahorros como lo haría cualquier gran fortuna. De hecho, puedes invertir con las grandes fortunas y sacar provecho de sus estrategias de inversión y de sus potentes equipos de gestión. Los grandes patrimonios utilizan para realizar sus inversiones las llamadas Sicavs y es posible entrar la mayoría de ellas.
Cuando pedimos dinero a nuestros padres, estamos actuando como lo haría cualquier empresa. Obtenemos recursos económicos ajenos que utilizamos para adquirir un determinado producto para, después, devolvérselo a la persona que nos lo ha prestado. La única diferencia es que, la empresa apunta estas transacciones en sus libros contables y nosotros en un papel para que no se nos olvide.