¿Cuándo puede entrar el casero en un piso alquilado?

La regla general en España es clara: la vivienda es tu domicilio y está protegida por la inviolabilidad (art. 18.2 CE). Eso significa que el propietario no puede entrar sin tu consentimiento o autorización judicial, salvo emergencias que requieran la intervención de servicios públicos (por ejemplo, bomberos por una fuga grave). A partir de ahí, todo acceso debe ser pactado y justificado, priorizando tu privacidad y la buena fe entre las partes.

 

 

Qué dice la ley sobre la entrada del propietario en una vivienda alquilada

La LAU obliga al casero a conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad (art. 21) y al inquilino a permitir las obras necesarias cuando no puedan posponerse razonablemente; pero permitir obras no equivale a entrada libre. El acceso debe coordinarse, con aviso previo, en horario razonable y con tu permiso expreso. El resto de situaciones (inspecciones, visitas, fotos…) no están amparadas si no hay cláusula contractual o tu consentimiento.

 

¿Qué se considera un acceso legal y qué no?

Es legal cuando hay consentimiento del inquilino (mejor por escrito), aviso previo y un motivo legítimo (p. ej., reparaciones necesarias o lecturas acordadas). Es ilegal entrar sin permiso, con llaves de repuesto o forzando el acceso: además de vulnerar tu derecho a la intimidad, puede constituir allanamiento de morada (art. 202 CP).

 

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Situaciones donde puede entrar el casero con permiso del inquilino

Tu consentimiento es la clave. Cuando el motivo es razonable y está documentado, facilita el acceso para cumplir la ley sin renunciar a tu privacidad.

 

Visitas por reparaciones necesarias

Si hay daños que afectan a la habitabilidad (humedades, fugas, instalación eléctrica), debes permitir el acceso a técnicos y peritos. Coordina fecha y franja horaria, pide orden de trabajo y guarda comunicaciones; si las obras se prolongan más de 20 días, puedes reducir la renta proporcionalmente (LAU).

 

Visitas planificadas con aviso previo

Para gestiones puntuales (lecturas, revisión de instalaciones), exige aviso mínimo de 48–72 horas, especifica quién entra y para qué, y deja constancia por email/WhatsApp. Tu “sí” por escrito convierte la visita en acceso legítimo.

Revisión del estado del piso al finalizar el contrato

Es habitual una visita conjunta para el inventario final y la entrega de llaves. Prepara fotos, listado de elementos y lecturas; esa revisión ayuda a que la fianza se devuelva en plazo y evita discusiones por desperfectos.

 

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¿Qué ocurre si el propietario entra sin permiso del inquilino?

Puedes negar el acceso, documentar (fotos, vídeos, testigos), enviar burofax reclamando cese de intromisiones y, si persiste, denunciar por allanamiento. Si ha habido daños (puerta forzada, objetos movidos, pérdida de privacidad), reclama indemnización por daños y perjuicios aportando pruebas (presupuestos, facturas, partes policiales). En accesos reiterados o intimidatorios, valora solicitar medidas cautelares y pide asistencia jurídica (tu seguro de hogar puede incluir defensa jurídica) para que un profesional gestione la denuncia por allanamiento de morada y la reclamación civil correspondiente.

 

¿Debo permitir que el casero entre para enseñar el piso a futuros inquilinos o compradores?

No existe una obligación legal general. Solo procede si lo pactaste en el contrato (con horarios y avisos concretos) o si das tu consentimiento. Si accedes, fija franjas breves, acompañamiento y máximo de visitas por semana, cuidando tu intimidad.

 

¿Puede entrar el casero si hay que hacer reparaciones?

Sí, con tu permiso y coordinación. Si la reparación es urgente (ej.: fuga de agua que causa daños a terceros), se prioriza evitar el daño y puede requerir actuación inmediata de técnicos o servicios de emergencia; aun así, informa y procura estar presente. En reparaciones no urgentes, el casero debe planificarlas, avisar y minimizar molestias.

 

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Consejos para evitar conflictos por la entrada del casero

La prevención es tu mejor aliado: deja todo por escrito, usa avisos previos y guarda pruebas.

Acuerdos al inicio del contrato

Incluye una cláusula de accesos: motivos permitidos (reparaciones necesarias), plazos de aviso, franjas horarias y acompañamiento. Prohíbe expresamente entradas sin consentimiento y concreta el protocolo para urgencias.

Cómo documentar incidencias durante el alquiler

Registra en email/WhatsApp las solicitudes del casero, pide identificación a técnicos, conserva órdenes de trabajo y haz fotos del antes/después. Si algo no cuadra, usa burofax para dejar constancia legal.

 

Cómo te puede ayudar un seguro de hogar para inquilinos

Un seguro de hogar para inquilinos con responsabilidad civil y defensa jurídica te cubre si causas daños a terceros (por ejemplo, una fuga a tu vecino) y te respalda en conflictos del alquiler (reclamaciones, asesoramiento, envíos de burofax). Además, puedes asegurar solo el contenido, tus muebles y tecnología, sin pagar por el continente del propietario, logrando una protección flexible y económica para tu caso.