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El Blog de Nationale-Nederlanden

Y tú, ¿qué quieres ser de mayor? La pregunta que todos hemos escuchado y a la que todos hemos contestado alguna vez con policía, actor, bombero o enfermero tiene nuevas respuestas. Los niños de hoy en día eligen profesiones como blogger, youtuber e incluso, alguno habrá, que responda convencido que él será programador de juegos. Los expertos y los estudios aseguran que siete de cada diez niños de hoy trabajará mañana en profesiones que todavía hoy no existen: experto en simplicidad, nostalgista, experto en ciberseguridad, telecirujano... pueden ser algunas de esas profesiones del futuro.

Cuando un inversor coloca su dinero en un producto de inversión, se piensa que lo hace con afán de obtener una cierta rentabilidad, pero nunca con un fin adicional. A cambio de su dinero y de asumir un cierto riesgo, si la inversión sale bien, obtiene a cambio una recompensa que incrementa su capital o su participación en un negocio. Sin embargo, las cosas están cambiando y el perfil del inversor tradicional no es el único que puja en el mercado, sino que está acompañado de los inversores en sistemas de crowdimpacting.

​Imagínate el recreo de un colegio sin la vigilancia de un profesor o un partido de fútbol sin el control de un árbitro. Es difícil pensar que funcionasen o, por lo menos, que todo transcurriera sin conflictos. Todo tiene un orden y, puede que, alguien que lo imponga al velar porque se respeten unas reglas. En el mercado de valores español, en la Bolsa, también cuentan con esa figura, con una presencia similar a la de un árbitro o la de un maestro que vigila todo lo que sucede y sanciona las conductas que no cumplen las normas. Es​ el papel de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, quizá más conocido como CNMV, un organismo que se encarga de la supervisión e inspección de los mercados y de la actividad de los que en ellos operan.

​El 16 de diciembre, y después de que los mercados viniesen rumoreando sobre la posibilidad de una subida de tipos de interés en Estados Unidos, tras los buenos datos económicos y de empleo, la Reserva Federal decidió tomar una decisión que, sin duda, tendrá repercusiones seguras sobre los mercados financieros​.

​El 21 de octubre de 2015, Marty Mcfly y Doc Emett Brown aterrizaban en su futuro, que ya es nuestro presente. Pero era un futuro desconocido para nosotros; no había coches ni patinetes voladores y pequeñas masas de pizza no se convertían en familiares solo con meterlas en un microondas. Este fue el futuro que los guionistas de la película Regreso al Futuro se imaginaron en 1985, y aunque sí adivinaron algunas cosas, como la teleconferencia, se equivocaron en la mayoría de ellas. 

Como ya hemos visto en otros posts dentro de esta serie histórica, los seguros no son un invento ni mucho menos actual. Si allá por el año 3.000 antes de Cristo, los chinos ya utilizaban los seguros para protegerse de los ríos​ y después,los egipcios inventaron lo que hoy conocemos como el seguro de vida​, los fenicios no iban a quedarse atrás e hicieron su pequeña aportación a este importante negocio con los primeros corredores de seguros.

Las burbujas han sido (y siguen siendo) un fenómeno recurrente en la historia económica. Desde que en el S.XVII se formase la burbuja de los tulipanes, muchas han sido las que se han formado desde entonces, hasta la reciente burbuja inmobiliaria en España que todos tenemos en el recuerdo.

Desde que el ser humano toma conciencia de que vive en un mundo caracterizado por la incertidumbre y que cualquier suceso adverso puede modificar su vida cotidiana, utiliza una gran variedad de seguros​ que sirven para mitigar estos riesgos en algunos casos y, en otros, para eliminarlos por completo.

Ahora que muchos, convertidos en padres y madres, dan una segunda, tercera y hasta cuarta lectura a los cuentos clásicos se habrán dado cuenta que muchos de estos relatos enseñan algo más que lo obvio. Este es el caso de la historia de Pinocho. El cuento del niño de madera con el que aprendemos que mentir es malo, nos da también algunas pautas que deberíamos seguir a la hora de gestionar nuestro patrimonio desde niños. Por ejemplo, su encuentro con el gato y el zorro explica de forma creativa y sencilla la relación que existe entre el riesgo financiero y el rendimiento de las inversiones.