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El Blog de Nationale-Nederlanden

​El regreso de la inflación en España nos lleva de nuevo a un escenario que habíamos olvidado en los últimos meses: el de la subida de precios de muchos bienes y servicios. La inflación tiene un claro efecto sobre todo lo que compramos y por esto mismo, lo tiene también sobre los seguros.

​El seguro de hogar nos ofrece un conjunto de coberturas y prestaciones para tratar los problemas que puedan surgir con nuestra vivienda e, incluso, fuera de ella. En caso de alquiler puede ayudar a resolver diversas incidencias, como un impago, e incluso contribuir a su prevención.

​Un incendio puede poner en peligro nuestra vida, la de nuestra familia e, incluso, la de terceras personas. Además, puede provocar distintos tipos de pérdidas materiales y económicas que, afortunadamente, se pueden cubrir con un buen seguro de hogar. Veamos cuáles son las principales.

Asegurar una casa es una cuestión muy importante, pues en nuestro hogar es donde guardamos todas nuestras posesiones. En nuestra vivienda está nuestra vida, y como tal debe estar protegida por si ocurre algún accidente. No obstante, en muchas ocasiones no ponemos el celo adecuado a la hora de contratar el seguro del hogar.

​El buen tiempo en general y el verano particular marcan la época en la que más obras de reforma se realizan en las viviendas. Ya sea de menor o mayor importancia, toda obra de mejora puede conllevar algún tipo de inconveniente o daño en nuestra vivienda. Para paliar estos problemas, tenemos la figura del seguro del hogar, un producto esencial para proteger nuestro hogar, los bienes que allí tenemos o los daños que podamos ocasionar a nuestros vecinos. Pero ¿Y las reformas? ¿también las cubre?

En época de vacaciones de verano, mucha gente sale de vacaciones para disfrutar de un período de descanso fuera de casa. Para que esta desconexión sea total, el seguro del hogar pueden ayudar, al cubrir posibles imprevistos que surjan en la vivienda mientras se está fuera.

​La prima es uno de los elementos centrales del seguro. Es lo que pagamos para que, a cambio, la compañía aseguradora pueda hacer frente a los riesgos descritos y cubiertos en la póliza. Por todo ello, el pago de la prima es la obligación principal del tomador en cualquier contrato de seguro y está obligado a realizarlo en las condiciones estipuladas en la póliza.

Una mudanza para irse a vivir a otro lugar suele ser un proyecto ciertamente complicado. Se requiere una buena dosis de planificación y coordinación de personas y equipos, para que todo salga en tiempo del hogar de origen y llegue al de destino en perfectas condiciones.

​En general, los seguros de vida se contratan por personas que tienen cargas familiares, la mayoría de ellas mayor de 40 años y, por tanto, con el deber y la necesidad de garantizar una cobertura y el mayor bienestar posible para los suyos. Las personas jóvenes, sin embargo, rara vez se preocupan por lo que les deparará el futuro, y mucho menos si no tienen hijos o personas a las que proteger.