Compras por impulso: la cruz del ahorro
Todos solemos ir siempre, por ejemplo, al mismo peluquero. Suelen ser personas que nos inspiran confianza y con las que nos sentimos satisfechos porque, de otra forma, lo más probable es que no hubiésemos vuelto. Su profesionalidad y buen trabajo hacen que cada vez más personas acudan a su establecimiento a solicitar sus servicios, lo que provoca que los tiempos de espera para recibir una cita o retrasos cuando ya la tienes, sean cada vez más elevados.